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Wednesday, 11 November 2009

7 Consejos para el Empleado sin Ambición

Durante años los empresarios nos hemos quejados de la falta de iniciativa de los empleados, mientras ellos nos reprochan la poca tolerancia y la falta de innovación que mostramos. La ambición en el sentido más amplio, para un empleado significa voluntad y capacidad de crecimiento, ganas de triunfar. Pero todo ello trae consigo más responsabilidades, más trabajo. ¡Incluso puede traer una promoción o un ascenso! ¡Terrible! Comparta estas reflexiones con sus empleados. Tal vez se convenzan de que lo mejor para ellos dentro de la empresa, es hacer lo que se les indica y limitarse a ello. Estarán más tranquilos y menos estresados.


1. Se Negativo
Existen personas que para cada solución encuentran un problema. Yo los llamo, la gente “pero”. Siempre tienen un “pero”. Desde lo más sencillo... “terminé el documento, pero no me gusta el tipo de letra”; hasta decisiones importantes como: “llegaría más temprano, pero vivo muy lejos”. Este tipo de actitud, asegura que permanecerás en tu puesto siempre, pues la asignación de más responsabilidades implicaría la capacidad de tomar decisiones.

Para no ser negativo tendrías que, además de terminar el trabajo diario, estar generando soluciones y haciendo propuestas de mejora. Sí, más trabajo. “¡Pero luego los jefes se apropian de las ideas!”. Correcto. Pero. Pensar constantemente con la palabra “pero” antes de cada frase, te asegurará tener una vida libre de estrés.


2. No Preveas
Esto significa que no hay necesidad de estar pensando en lo que traerá el día mañana. Algunos lo llaman planeación y no tienes idea de lo complicado y cansado que puede resultar. Generando escenarios, ¿qué pasaría si hacemos esto o aquello? ¿Qué acciones debo tomar personalmente, en equipo y en la empresa? Considerando posibles alternativas, cómo manejarás tus relaciones, tus recursos. Uf, suena a demasiado problema.

También, preveer siginifica que cada paso que des, será espontáneo. De otra manera, tnedrías que demostrar por qué tomaste tal o cual decisión, cuáles fueron tus fundamentos, tendrías que llevar un registro de información, comunicados y decisiones. Si lo evitas, no tendrás necesidad de estar justificando tus acciones futuras. ¿Qué acciones? Yo solo hice lo que me pidieron.


3. Mantente Humilde
El empleado que tiene aciertos, mejoras, propuestas... normalmente tiende a ser notado. Su trabajo destaca sobre el de los demás, precisamente porque es más valioso. Quienes demuestran que son buenos con hechos, tienen derecho a decirlo con palabras. Quienes aprenden a promover sus éxitos, y demuestran liderazgo, normalmente llegan más alto. Así debería ser. Pero más alto es también más responsabilidad! Parece injusto.

Si llegas a tener un acierto destacado, una idea original, trata de hacer lo posible para que no se note. De esta manera estarás evitando que tus superiores se fijen en tus logros, y también evitarás que tus compañeros te miren con envidia. No ascenderás mucho en la empresa eventualmente, pero estarás más descansado.


4. Dobla las reglas un poquito
En otras palabras, pásatela bien. Quienes siguen las políticas en el trabajo y las reglas de negocios, tienen una predisposición a entender más pronto los sistemas y métodos de la empresa, mejorando todo el tiempo. Siguen los lineamientos, aún aquellos que no les gustan y tienen autoridad moral para proponer cambios. Pero esto es demasiado para los espíritus libres.

Si vas a probar los límites, empieza por cosas pequeñas: llega unos minutos tarde a tu trabajo, y observa qué sucede; conquista a la chica de la cafetería; acepta el regalo de ese proveedor tan fiel, pero no se lo digas a nadie; después de un tiempo, te encontrarás con que puedes estar al margen de las reglas, aunque detenido al borde del precipicio. Advertencia: puedes estar seguro de tarde o temprano te descubrirán. Y luego... darás un paso adelante.


5. Deja de Crecer
¿Estás actualizado en las últimas tecnologías, métodos de negocio o herramientas para tu trabajo? Espero que no, a menos que seas de esos locos que tienen ambición.¿Si te pidieran realizar un podcast sobre el giro de la empresa sabrías que hacer? Los líderes son siempre aprendices, dice Kim Oliver, consultora directiva de Nueva York. Según ella, una persona tiene asegurado su crecimiento cuando se preocupa por seguir adelante en conocimientos, capacitándose, aprendiendo, preguntando para ser mejor.

Si, claro. Eso dice Kim Oliver, pero la verdad es que no va a estar uno preguntando en las universidades locales cuáles son los cursos para profesionistas; o asistiendo a talleres y conferencias. Menos, si tienes que pagarlos de tu propio bolsillo. ¿Y luego? ¿Compartir los conocimientos con tus colegas?


6. Busca culpables
Los líderes toman siempre la responsabilidad de sus propias acciones. Las buenas y las malas. Si cometen un error, lo asumen y toman las medidas necesarias para corregirlo. Lo cual provoca sensación de seguridad y menos preocupaciones.

¿Cómo evitarlo? Nunca asumas un error como propio. Busca a quien echarle la culpa: puedes empezar por señalar a quienes te caen mal en la empresa, diciendo que fueron ellos quienes se equivocaron y ponen en riesgo a la empresa. Luego estarás culpando a tus propios compañeros y a cualquiera que se cruce en tu camino. Si suena un poco extremo, y aunque tu conciencia tenga algunas dudas, al menos ya no tendrás miedo a equivocarte en el trabajo.


7. No seas tan bueno
¿Estás trabajando al máximo de tu capacidad? ¿Propones mejoras a tu propio trabajo y superas las expectativas de los demás? Si lo haces, es porque no has leído bien este artículo. Los buenos trabajadores, los que tienen ambición de crecimiento, reciben siempre mayores responsabilidades. ¡Incluso llegan a sentirse responsables de su propio destino!

No lo hagas si no quieres. Disfruta tu “zona de comfort”, ¿Para qué buscar nuevos retos? ¿Estás dispuesto a hacer por lo menos una acción al día que demuestre que no sólo eres bueno, sino el mejor? Si, pues buena suerte.


Un trabajador con ambición bien enfocada, tiene también más entrega, más trabajo y más responsabilidades, como he dicho. Si a pesar de ello, estás dispuesto a seguir adelante, luchar y cooperar en el crecimiento de todos... Entonces, ¡haz todo lo contrario a este artículo! Sí, no me hagas caso.

-/ Juan E Sandoval

Saturday, 10 October 2009

7 Tips Para Ahorrar en Marketing

Seamos realistas: usted y su empresa han publicado algunos anuncios en un panfleto local, que nunca tuvieron respuesta. Consultó a algún “experto” que prometió llevarlo a las alturas y quiso cobrar de más. Eso parece ser más que suficiente para demostrar que el Marketing y la Mercadotecnia nunca funcionarán. Al menos no en su caso. Si usted piensa así, puede que ahorre bastante en Mercadotecnia, siguiendo estos consejos.


1. Quédese con su mercado
¿Quién necesita más mercados? Durante años nos han hecho creer que la mercadotecnia nos abriría las puertas de nuevos clientes, oportunidades increíbles de crecimiento. Pero después de escuchar a los millones de gurúes que se contradicen entre ellos y de probar una o dos técnicas de publicidad, su empresa ha decidido concentrar sus esfuerzos a atender únicamente sus mercados actuales.

Así que dedique su tiempo a servir a sus clientes de ahora, no considere a los nuevos mercados. Nada de investigaciones de mercado, nada de publicidad. Las empresas están para sobrevivir, no para crecer ¿cierto?


2. Limítese a sus líneas actuales de producto
La oferta de productos de su empresa puede ser en ocasiones demasiado grande. En ocasiones, por el contrario, puede estar limitada a uno o dos. Pero siempre, el costo de traer un nuevo producto sea por comercialización o por desarrollo propio, trae aparejado inversiones caras: Conseguir nuevos proveedores, asegurar suministros, re-entrenar a sus vendedores, promover el producto entre los clientes y un largo etcétera. Claro, una rece-crisis puede ser el momento perfecto de dar variedad a su menú, pero más vale malo por conocido. Y así evita también confundir a sus clientes con demasiados productos.


3. Detenga la hemorragia de Publicidad
Estará de acuerdo conmigo en que toda la publicidad es mala. Folletos, postales, guías comerciales, anuncios en el periódico, todos los buitres merodeando su empresa. Además, la venta prometida siempre termina en más llamadas telefónicas de otros medios que quieren venderle más publicidad. Al menos así funciona en nuestra ciudad. Usted paga a un periódico y luego no vende nada. Y eso que su cuñado el artista le diseñó los anuncios.

Si aún sigue decidido a encontrar nuevos clientes, tendría que hacer demasiada inversión: empezando por investigar el mercado objetivo, conocer si los medios que le proponen son efectivos, evaluarlos uno por uno, diseñar un anuncio, y por supuesto pagarlo. Si no lo hace, tal vez no tenga acceso a la recordación de sus clientes actuales ni a nuevos mercados potenciales, pero al menos se habrá ahorrado unos cuantos pesos.


4. No escuche a los jóvenes
Seguramente ya le sucedió. Una nueva camada de licenciados en mercadotecnia, egresa cada año en junio. Y se acercan a su empresa por ahí de septiembre trayendo una nueva lista de conceptos prácticamente incomprensibles pidiendo trabajo u ofreciendo servicios. La verdad es que todo suena sumamente sospechoso. Le van a dar nuevas ideas, le van a proponer un nuevo método de venta, le van a ofrecer un estudio de mercado o de análisis de medios. ¿Tiene caso? ¿Quién puede saber más de la vida de su empresa que usted?

Aunque todos los jóvenes con energía, bien preparados que producimos en el Estado tengan buenas ideas y buenas intenciones, lo más probable es que no sepan como llenar una factura. Sí tienen una visión fresca y se les puede enseñar mucho, pero le hecho de cerrarles las puertas por políticas lo mantendrá a usted en su sano limbo de comodidad.


5. No se meta a la Internet
Derivado del punto anterior, si hace caso a los jóvenes, seguramente tendrá que escuchar cosas como: No me has aceptado el “add” en “feis” ni en “maispeis”. ¿Quéee!?!?!? Parece otro idioma, ni inglés, ni español, ni siquiera polaco. Además, usted está convencido de que Internet solo sirve para chatear y perder el tiempo, tal vez leer una bonita cadena en formato “.pps”, pero nada más.

Si no conoce el nuevo mundo de Internet, ni se meta. Usted ya tiene un correo electrónico, que seguramente no termina con el nombre de su empresa y punto com. No importa, para aprovechar las ventajas económicas de Internet, hoy tendría que dar muchos pasos: Tener un dominio propio (que no es lo mismo que autodominio); contar con su propia página de Internet; actualizarla con contenido desarrollado específicamente; tal vez un blog o una lista de distribución. Demasiado trabajo en terra ignota. ¿Valdrá la pena?


6. No confíe en nadie
Un par de empresarios exitosos de Aguascalientes me contaban que no pensaban recibir ninguna propuesta de agencias de mercado en los próximos 12 meses. No porque no funcionaran según ellos, sino porque ellos conocían mejor que nadie a su mercado. Estaban muy satisfechos con el último estudio realizado internamente por su personal. Éste indicaba que ellos estaban en primer lugar en su mercado… hace 5 años.

Las agencias de mercados o de mercadotecnia son, por definición, un gasto administrativo. Para contratarlas usted debería tener realmente necesidad de conocer a su mercado. Quienes son sus clientes, cómo son, que opinan de usted y sus productos, que opinan de sus competidores. Pero, si hasta el momento, usted mismo no sabe nada de esta información, ¿cree que una agencia externa de mercadotecnia se lo va a decir? ¡Por favor!


7. Hágalo usted mismo
Por último, si sigue empecinado en invertir en mercadotecnia y no le ha importado nada de lo que he dicho, al menos hágalo usted mismo. Aunque hay muy buenos despachos de mercadotecnia actualmente, haga sus propios anuncios, diseñe sus investigaciones de mercado y salga a la calle Juárez a aplicar cuestionarios. Contratar despachos, agencias, consultores expertos siempre lo hará a usted sentirse ignorante en materia de mercadotecnia. Demuéstreles lo contrario. Siempre será bonito enmarcar sus anuncios propios y colgarlos en su oficina, aunque no hayan sido efectivos o parezcan calendarios de taller mecánico (aunque también pueden funcionar, siempre que sus clientes sean dueños de talleres mecánicos).


Invertir en esfuerzos de mercadotecnia puede ser una buena idea si planea aprovechar las oportunidades o si quisiera adelantarse a sus competidores. Por otro lado, sí podrá ahorrar mucho con estos consejos, pero su empresa y sus ventas nunca crecerán. Al menos ya lo sabe, no me haga caso.

-/ Juan E Sandoval
www.skillsa.com

Thursday, 10 September 2009

7 Métodos para Esconderse de una Crisis Económica

La crisis nos ha alcanzado, una vez más. Con breves, pero violentos movimientos especulativos, recorte de presupuestos, alza en las tasas de interés, la primera reacción es correr. Correr rápido y esconderse. Con la caída de los grandes bancos norteamericanos y europeos, los fondos de inversión y las hipotecarias, las bolsas de valores, comenzamos a intuir que lo primero es seguir la estrategia del avestruz. Después ya veremos. He aquí como hacerlo.


1. Huir sin entrar en pánico
Bueno, tal vez un poquito de pánico al principio. En estos días, comenzará a ver empresas que se cierran, que cancelan anuncios de inversión, que recortan empleados. Lo hacen porque tienen miedo. Lo cierto es que la crisis “de financiamiento” comienza a sentirse como crisis “económica”, una vez que las medianas empresas entran en pánico.

Claro, usted debe suponer que por el momento vale más quedarse quietecito y sin hacer ruido, que salir a exponerse. La experiencia ha demostrado lo contrario. Las empresas que enfrentan los problemas con innovación y de frente, son las únicas que salen de la crisis. Pero ¿qué puede saber la experiencia? Entonces, a correr.


2. Ciérrese a las Amenazas
No pierda su tiempo y dinero. De ahora en adelante, utilizará todos sus recursos en sobrevivir, por tanto, debería cerrase a todo aquella propuesta de mejora que parezca levemente interesante. Es momento de estabilizarse, no de escuchar.

De mí se acuerda cuando esos locos con iniciativa comiencen a tocar a su puerta: No faltará el proveedor con una “gran idea para saldar la cuenta”: no le tome la llamada. O el empleado propio que ha descubierto “un nicho de oportunidad”: pídasela por escrito y luego lo valoramos. O el amigo que le propone “un buen trato”: en crisis no hay tiempos para amigos. Con estas acciones, estará usted cerrando la puerta a nuevas amenazas que podrían poner en riesgo el patrimonio propio y de la empresa. También a las oportunidades.


3. Apueste Fuerte
Esto sucede con mucha frecuencia en mercados turbulentos, lo que quiera que esto signifique. Aunque no conozca el juego, apueste a las divisas, swaps, futuros y derivados. Todo mundo lo hace, y grandes fortunas se pueden hacer especulando en momentos de volatilidad. O al menos, eso dicen ¿no?

Ahora es el momento de invertir no en producción, sino en dólares o algo así. Aunque la CP Verónica Figueroa, experta en intercambio de divisas aquí en Aguascalientes, recomienda: “No haga compras de pánico, compre únicamente lo justo, lo que le permita seguir operando y salir de deudas”. Según ella, ahora usted debería buscar seguridad y fuentes con credibilidad. Y remata: “Si quieres especular ahora, mejor vete a un casino”.

Pero eso es lo que dice ella. Usted pídale a su tesorero que arriesgue cuando esté a la baja y venda cuando esté a la alta. ¿Dólares, Oro, Acciones, Obligaciones de Deuda Colateralizada, CDS o emisiones MBS? Sorpréndame. Aunque el lenguaje financiero de valores puede sonar confuso en ocasiones, y sabe que podría perderlo todo, también podría ganar en exceso. La cobranza diaria puede esperar.


4. Dejar de Invertir en lo Importante
Este es el juego de los recortes absurdos. Recorte todo lo caro, aunque parezca importante. No deje que lo critiquen. La mayor parte de las empresas en tiempos difíciles dejan de hacer las dos acciones importantes: producir mejor y vender más. ¿Usted por qué no?

Así que le recomiendo a usted y a su empresa hacer lo mismo. Terminar con cualquier proyecto de crecimiento en el corto, mediano y largo plazo. Nada de inversiones para volver más productiva la planta, y mucho menos para capacitar a cualquier empleado administrativo en volverse un vendedor. ¿Mejoras en su infraestructura de distribución? Olvídelo. En una crisis, recesión o estancamiento, nadie crece. ¿Por qué usted sí debería de hacerlo? ¿No sería una falta de respeto a los caídos?


5. Invertir en lo Urgente
Ya sabemos que existen dos áreas que salvan a una empresa en tiempos de crisis: producción y ventas. Aquí es donde usted debería invertir el poco dinero, pero en ocasiones es difícil no dejarse llevar por el sentimiento de angustia. Déle rienda suelta.

Compre todo lo que pueda ahora. No importa que se desborden las materias primas en el almacén. No automatice, deje esas inversiones costosas para después. ¿La empresa y el país sufrirán porque usted está impulsando a la inflación? Pues es su decisión. Una crisis económica le dice al sentido común que hay que comenzar por lo urgente, aunque no sea importante. Quien sabe, tal vez mañana tenga que cerrar la empresa y lo importante ya no será importante. Es más, tampoco habrá nada urgente.


6. Resolver Todo
No importa si no le alcanza el tiempo, no importa si no tiene el personal suficiente, o si le empiezan las migrañas. Emilio González, junto con Carlos Ruiz y Leopoldo Leyva, del IPADE sugieren en su libro “Rescate de Empresas en Crisis” que sólo se deben atender tres problemas a la vez, máximo. Los problemas más importantes y los que más impacten en la operación y ventas del negocio, según la ley de Paretto.

Pero usted no se deje impresionar por los expertos: Usted cree que puede, así que hágalo. Resuelva todo a la vez, los clientes que no pagan, los préstamos para la raya, las herramientas perdidas y la maquinaria defectuosa. Además de la supervisión, las nuevas políticas, los biselados de las ventanas y la reunión de las 4 de la tarde. De esta forma usted estará demostrando que le entra a todo, a medias, pero le entra. Al fin de cuentas, todo es importante, ¿no?


7. Deje de Tocar Puertas
¿Para qué molestarse? ¿No se supone que las épocas de crisis son como la temporada de verano, donde nadie está en su oficina? Así que deje de hacer esas llamadas de ventas. Ahórrese el viaje y no se presente en la oficina de clientes potenciales. ¿Tiene que llamar fuera del país para encontrar nuevos clientes? Ni lo sueñe.

Existen industrias consideradas esenciales que ni en tiempos de crisis dejan de operar: salud y atención médica, producción de alimentos, operaciones bancarias y utilities (servicios básicos de agua, luz, teléfono). Pero no se va a poner usted a buscar qué venderles a ellos en estos momentos. ¿No habíamos quedado en que los bancos son malos y que usted no tiene nada que ofrecerle a un hospital?


En fin que, si sigue estos consejos, aprenderá a huir y esconderse en los malos tiempos. Si después de la crisis nadie lo encuentra por ningún lado, será que se escondió demasiado bien. Así que mejor, no me haga caso.

-/ Juan E Sandoval
www.skillsa.com

Sunday, 09 August 2009

7 Tips para Facilitar la Planeación Estratégica

Imagine la escena: Está usted sentado leyendo la sección deportiva en el periódico, o los espectáculos, o el gustado Blog de Newsletter SKILLSA, cuando de pronto recuerda que no hay documento de planeación para lo que queda de este año. ¿Qué haría? ¿Se lo encarga a sus becarios o muchachos de servicio social, o sigue leyendo las noticias del Futbol?

Sí, ultimamente se ha hablado mucho de lo importante de tener una planeación bien cuidada, y de cómo el establecimiento de metas le dan un rumbo a la empresa. Pero, ¿no es todo ello solamente para empresas grandes? ¿De qué le sirve a usted tener un documento que perfila las acciones futuras, si no sabemos que va a pasar el día de hoy, mucho menos mañana?

Sin embargo, si a pesar de todo no le queda a usted más remedio que realizar un proceso de planeación estratégica para su empresa, siga estos pasos para facilitar su tarea.


1. Mantener el Paradigma
“Aqui las cosas siempre se han hecho así”. Este es la idea con la que usted quiere iniciar su Planeación Estratégica. No a las nuevas ideas, no a las nuevas propuestas. Esta empresa es lo que es, porque siempre ha sido así. Tal vez usted se preguntará, ¿qué es un paradigma? Bueno, pues es una idea establecida tan profundamente en nuestra mente, que ya ni la cuestionamos, solo la aceptamos como natural. Por ejemplo: “No se puede confiar en ningún cliente”, o “la empresa se dedica a vender artículos de cuero”. Estas ideas sirven porque nos permiten funcionar en el mundo cotidiano sin ir re-evaluando cada paso que damos. Vale más tener continuidad que asumir riesgos innecesarios.

Aunque el hecho de tratar de romper los paradigmas puede ser útil para descubrir nuevas oportunidades de negocio, o para comprender los cambios en la industria y para hacer modificaciones que favorezcan a los clientes. La verdad es que esto toma mucho tiempo, uno tiene que tratar de “des-aprender” lo que toda su vida ha sido cierto y luego tratar de escuchar a los demás. ¿Cree usted que valga la pena el tiempo, el riesgo y el esfuerzo?


2. No tener Plan de Negocio
Algunas empresas ya llevan tanto tiempo funcionando, que consideran innecesario tener un plan de Negocio. El plan de negocio se asume sólo para nuevas empresas o emprendedores recién egresados de la Universidad. Sin embargo, el plan de negocio no es sólo eso, también sirve a las empresas establecidas si lo realizan anualmente. La planeación estratégica debe fundamentarse en esos documentos anuales que delinean los objetivos y acciones de la empresa en función de tres grandes áreas: Crecimiento de Mercado; Financiamiento Operativo; y Ajustes de Costos – Gastos. ¿No es así? Se supone que en dicho documento usted ha incluido sus objetivos de cuánto más van a vender, cómo financiarán el crecimiento o cómo saldrán de deudas, así como en qué areas tendrán que gastar un poco más y en qué areas un poco menos. ¡Pero por supuesto que usted tiene uno de estos!

Solo que no tiene por qué llevarlo a las reuniones de Planeación Estratégica, sólo complicaría las cosas, poniendo metas que probablemente nunca se alcanzarán. Esto sólo crearía frustración y decepciones entre usted y sus colaboradores.


3. No tener Plan de Ventas
Ahora bien, algunos locos además del plan de negocio, también tienen un plan de ventas, sólo que este es semestral o incluso cuatrimestral. ¿Bueno, pues cuando trabajan estas empresas?

El plan de ventas le permite tener metas de crecimiento de mercado, y su proceso facilita el análisis de las ventas y los clientes. Como todo plan, está sujeto a revisión y el hecho de que se realice con más frecuencia en realidad simplifica el proceso de ventas, porque nos da más control y nos brinda mejores registros sobre los resultados. Así podemos tomar acciones a tiempo en caso de notar algún bache en las ventas.

Llevar copias de estos documentos a las reuniones de planeación estratégica siempre es una buena idea, pero entonces toda la vida se nos iría en planeación, ¿o no?


4. Desconocer al Cliente
Hay dos tipos de planeación estratégica: la que genera frases y la que genera resultados. La segunda es más efectiva, pero requiere que usted conozca bien a su mercado. Si no tiene un plan de ventas, tampoco tendrá un buen plan estratégico. También tendría que tener estudios de mercado actualizados y analizados si quiere hacerlo bien. Usted sabe: Cómo son los clientes actuales, cada cuánto compran, cómo pagan, qué otros servicios o productos requieren.

Pero como lo más probable es que su último estudio de mercado lo realizó hace más de 2 años, brínquese este paso. Todavía puede llegar a tener una “Misión” bonita.


5. Desconocer los Flujos
¿Cuanto dinero entra mensualmente a la empresa? ¿Cuánto sale? ¿De qué tamaño es el costo financiero de sus operaciones? Esta información es imprescindible en el proceso de planeación estratégica. No usarla es como pretender que un médico opere sin conocer los signos vitales del paciente.

¿Significa que también el contador debe estar presente para realizar la planeación estratégica? Pues sí, pero... ¿tanta gente? Si no quiere invitarlo está bien. Puede que el paciente se muera, pero usted podrá usar la “Visión” de la empresa como epitafio. “Murió siendo la mejor empresa de servicios del centro del país. RIP”.


6. No incluya el Desarrollo Humano
Concéntrese en que la planeación estratégica dé como resultado solo frases bonitas. Una misión, una visión, unos objetivos generales. Usted sabe, me refiero a esas misiones que son tan generales y poco específicas pero que suenan tan bien: “serviremos a nuestros clientes y seremos los mejores”. No dicen nada, pero puede enmarcarlas, ¿verdad?

Incluir en la planeación estratégica los perfiles deseados de sus colaboradores, así como las acciones para capacitarlos y generar una cultura, son aspectos fundamentales en cualquier empresa. Pero también toman mucho esfuerzo y además, usted sabe que los empleados y trabajadores son seres humanos que se pueden ir con la competencia a cambio de un aumento de sueldo. Asi que, ¿para qué perder el tiempo?


7. Delegue la Planeación
Ya se lo insinué en el primer párrafo. Permita que todo el proceso de Planeación Estratégica lo realizen los muchachos del servicio social. O algún otro subordinado a quien le sobre tiempo. Estas cosas pueden tomar incluso meses si se hacen correctamente, pero solo producen unas cuantas lineas de misión y visión. No parece que valga la pena invertir tanto tiempo y recursos valiosos. Además, Chonita la de las copias organizó muy bien la fiesta sorpresa para el contador. Algo sabrá ella de planeación, ¿no?


La Planeación Estratégica es un conjunto de actividades que le corresponde al Director de la empresa. Por supuesto, si realiza bien la planeación Estratégica, invertirá recursos en ello, pero valdrá la pena. Mejor que una bonita misión, usted y su empresa tendrán un rumbo claro de su futuro, tomando en cuenta los cambios económicos recientes. No me haga caso en este artículo, mejor póngase a planear.

Wednesday, 08 July 2009

7 Ahorros en Inversiones Ambientales

¿La Tierra pide ayuda? El planeta Tierra tiene 4mil 600 millones de años de existencia, ¿y se supone que un puñado de homo sapiens sin pelo la vamos a salvar? Nosotros, estos humildes empresarios y directivos en las empresas estamos más preocupados por satisfacer las necesidades de efectivo diario que en seguir una serie de tendencias sospechosamente novedosas en torno al medio ambiente y que además, implican gastos e inversiones adicionales.

Asi que, antes de gastar grandes sumas de dinero en el rescate ambiental que nos corresponde a todos, lea los consejos para posponer su responsabilidad.


1. Tirar el Agua
El primero y el más grave. En Aguascalientes falta agua. Pero, ¿es su responsabilidad? ¿Cómo gasta agua su empresa? Normalmente, se gasta dentro del proceso productivo, en el lavado de instalaciones y autos, en los baños de la empresa. ¿Ya la está reutilizando?

El Ing. Juan Jaime Sánchez, Director de Gestión Ambiental del IMAE (Instituto del Medio Ambiente de Aguascalientes), me comenta que se puede implantar un sistema de tratamiento que permita que, el agua de un proceso se pueda reutilizar en otro; o bien, permitir que el agua sea tratada para las áreas verdes dentro de las instalaciones de la misma empresa.

Claro, con estas acciones y un adecuado nivel de medición, usted y su empresa ahorrarían drásticamente en sus consumos de agua. ¡Pero la inversión...! Muchas veces es complicado pensar a largo plazo. Sí, tal vez en menos de seis meses el sistema de reutilización de agua se pague solo con los ahorros, pero ahora, es tiempo del baño semanal para el perrito Doberman que fielmente vigila nuestra fábrica por las noches.


2. Usar el Drenaje Doméstico
¿Su compañía realiza descargas no domésticas en el drenaje doméstico? Muchos empresarios lo hacen así, ignorando que algunos desechos deben, por ley, ser confinados, o tratados antes de desechar el agua sucia hacia el drenaje municipal. Yo se que usted conoce la Norma Oficial Mexicana NOM-002-ECOL-1996.

La instalación y el mantenimiento de drenaje es muy caro. Ahí está su excusa: Si es caro para la ciudad, usted y su empresa no tienen para realizarlo tampoco. Inspectores de PROESPA irán y vendrán para constatar que las descargas de usted y su empresa no sólo dañan las tuberías, sino que algunos de los desechos se filtran hacia los mantos freáticos de los que todos tomamos agua potable. Usted tranquilo. Siga tirando deshechos aunque mañana no tenga otra opción que comprar agua embotellada en su casa.


3. Eliminar los Materiales Peligrosos
Los materiales peligrosos por Ley se tienen que disponer a través de una empresa certificada por la SEMARNAT. Tal vez su empresa genera desechos peligrosos: residuos químicos, biológicos, pintura, plomo o algún otro tóxico. Cromo, Cadmio, Mercurio, Niquel y el resto de la Tabla Periódica que tanto odiábamos en la Secundaria. La solución ambiental sería pagar a una empresa certificada para que los envíe al único confinamiento nacional en Mina, Nuevo León.

Pero la solución “empresarial” de usted y su compañía es tirarlo todo en el contenedor más cercano a su fábrica, y eliminar los materiales peligrosos de sus registros. De esta manera, usted cree que: “si nadie lo sabe, nadie lo nota; si no está en mis registros, no existe en la vida real”. Si, claro.


4. No Reciclar
Los norteamericanos tienen una frase: “la basura de alguien, es la riqueza de otro”. Lo mismo opina el Ing. Sánchez del IMAE. Mucha de la basura y desperdicios sólidos de una empresa, podrían ser utilizados por otras compañías. Pero no tenemos tiempo para estar buscando empresitas que se dedican a producir papel reciclado. ¿Nuevos clientes? Bastantes problemas nos traen los actuales.

Aunque nos repitan que nuestra basura tiene valor, el tiempo en buscar clientes para la basura es enorme (aunque bastaría hablar al IMAE para ayudarnos a hacer los contactos). Así que tire, tire, tire. ¿Sí tiene un programa de reutilización de papel para imprimir, verdad? Olvídelo. ¿Creía poder convertir su basura en subproductos? Mejor, mañana.


5. Continuar con los Gastos de Energía
Aunque no lo crea, esos cuentones enormes de luz que llegan a su empresa cada bimestre podrían ser drásticamente reducidos. Seguro ya lo sabe. La experta en legislación ambiental y marítima radicada en Aguascalientes, Sandra Mendoza Barrera, sugiere iniciar por analizar los consumos. Otra vez, si no se mide, no se puede mejorar. En oficinas, ella propone apagar por lo menos los monitores de las computadoras cuando no se está frente a ellas, y en fábricas solicitar voluntariamente una auditoría ambiental y energética.

Pero si usted no deja entrar ni a los auditores de SHCP, menos va a estar invitando a auditores ambientales de PROESPA o de PROFEPA para que le ofrezcan sugerencias sobre cómo pintar las paredes y de qué manera plantar árboles que reduzcan las necesidades de aire acondicionado. La empresa es mía y no entra nadie, ni siquiera la legislación ambiental.


6. No asigne Dinero de Limpieza
La idea de reservar el clean-up money (dinero de limpieza) es bastante reciente y consiste en una cuota o aportación que hacen las empresas a una especie de fondo o seguro ambiental. Así, cuando alguna autoridad sanciona a una empresa y le aplica una multa, la empresa recupera dinero de dicho fondo para pagar. La aportación disminuye si la empresa está certificada en algunas normas ecológicas, ya que, obviamente estárá sujeta a menos multas.

Si usted no piensa cumplir con las normas ambientales que le corresponden, podría tener una reserva propia de clean-up money. Pero... la misma Sandra Mendoza reconoce que la autoridades ambientales, estatales o federales, no son suficentemente enérgicas en el seguimiento del cobro de las multas. Así que, para qué molestarse en guardar ese dinero, cuando podría usarlo mes tras mes para pagar la gasolina de la Hummer que tiene en su empresa como automóvil “utilitario”.


7. Bienvenidas las Chimeneas
Cielo claro. En Aguascalientes el problema de la limpieza del aire no es importante, ¿verdad? Tenemos cielo azul, las únicas que contaminan son las ladrilleras, y no lo suficiente para preocuparnos. No nos espantan los términos bióxido de azufre, monóxido de carbono, partículas suspendidas, y otras calamidades que sólo se sufren en otras ciudades.

La experiencia nos ha demostrado que no es cierto, pero sigamos con la esperanza: si un problema se ignora durante suficiente tiempo es probable que desparezca solo. Repítase a sí mismo: “las chimeneas de mi empresa están grandotas y les falta mantenimiento, pero nunca llegaremos a los niveles de Guadalajara y la Ciudad de México”. Si, por supuesto. Igual que la inseguridad nunca llegaría.


Está bien. Qúedese con la excusas de siempre: “No tenemos dinero; No podemos invertir en este momento; No es tan grave el deterioro ambiental”. Yo por lo pronto, voy a practicar cómo contener la respiración por largos periodos de tiempo. Y como siempre, por favor, usted no me haga caso.

-/ Juan E Sandoval

Sunday, 07 June 2009

7 Formas de Atraer el Delito en la Empresa

Aunque usted no lo crea, hay personas que disfrutan siendo víctimas y no sólo en la privacidad sado-masoquista de sus alcobas. Son aquellos que hacen todo lo posible por olvidar las medidas de prevención y precaución más elementales para sobrevivir en nuestra nueva realidad de inseguridad. Si usted ha decidido estar en contra de la paranoia, siga los consejos a continuación y prepárese para ser víctima del delito y el crimen.


1. Muéstreles lo que Tiene
Olvídese de la discreción. Cuando una persona es lo más ostentosa posible, atrae la atención de propios y extraños. Si lo que usted está buscando es que todo el mundo sepa lo adinerado y exitoso que se ha vuelto, el camino más rápido es mostrarlo. Cuente el dinero en público, cargue toda su joyería en el cuello, muñecas y dedos. Gaste, gaste y gaste. Usted no va a vivir una doble vida.

Si hace negocios por celular, o en restaurantes y otros lugares públicos, deberá hacerlo de la forma menos discreta posible, alzando la voz, mencionando cifras en dólares o en pesos: “¡Ya estuvo listo el contrato por 100,000 dólares que esperábamos!”, “¡Me autorizaron el préstamo de 1 millón”, “Mañana me entregan el Lamborghini Diablo”. Este es el tip seguro para que lo noten aquellos que no lo habían notado. Incluidos criminales y delincuentes.


2. Si no le Afecta, Olvídelo
Suponga que se encuentra usted con una situación sospechosa en la calle, en un negocio o en un fraccionamiento distinto al suyo. Parece que usted no está en peligro inmediato y que puede retirarse tranquilamente. ¿Lo reportaría?

Por supuesto que no. ¿Informar al encargado del negocio? ¿Molestarse en llamar a la policía y dar sus datos personales? La forma sencilla de salir de problemas es olvidar los problemas. La pregunta contraria sería, ¿lo harían los demás por usted?

Por supuesto que si todos nos cuidamos unos a otros y practicamos la cultura de la denuncia, reduciremos el número de delitos. Pero entonces, ¿a qué se dedicarían las autoridades? Déjelos que desarrollen sus habilidades de precognición y adivinación. Usted sabe que los delincuentes tarde o temprano llegarán a usted, y entonces, sólo entonces, tomará medidas.


3. Explore las Situaciones de Alto Riesgo
Arriésguese, sea todo lo que puede ser. Aqui le pido no evitar esos lugares oscuros y peligrosos. Aquel barrio popular o ese tianguis donde se venden objetos robados. Siempre nos han prevenido que no entremos, que no hagamos, que no compremos. ¿Por qué nos limitan? Adéntrese en ese club clandestino, en la zona marginada, en alguna actividad ligeramente ilegal.

¿Qué tal sus compañías?, ¿Cuántos de sus amigos son usuarios de drogas? Sí, siempre es bonito presumir que usted conoce a uno que otro ladronzuelo. Que usted ha visitado el inframundo. Que tiene a la mano a algún golpeador, en caso de ser necesario. Claro, tal vez usted ya sepa que toda esa gente se puede volver contra usted en el momento menos esperado, pero riesgos son riesgos y usted está dispuesto a aceptarlos. ¿Somos hombres valientes o gusanos precavidos?


4. Tenga Confianza Ciega en su Empresa
Una de las más frecuentes quejas que escucho de los clientes es que sus empleados no son del todo confiables. En el fondo de mi mente, me pregunto: ¿Por qué les sorprende? ¿acaso no revisan y seleccionan cuidadosamente al personal?, ¿es que no hacen verificación de datos antes de contratar?

El delito interno es un problema grave en las empresas. Desde el empleado que organiza rifas sospechosas, pasando por el robo-hormiga, hasta los gerentes defraudadores. Una empresa y organización económica debe estar siempre atenta y blindada al comportamiento ilegal de los empleados, por muy hermosa que sea su familia empresarial a menos que se tenga confianza ciega.

Para los arriesgados y valientes, las cajas de seguridad son un formulismo, todos conocen la combinación. Tal vez usted ni siquiera tenga caja de seguridad, y sea de los que guardan todo el dinero del mes en la caja registradora.

Hablando de registros, hasta las empresas pequeñas los necesitan, a menos que sea usted de los mencionados arriesgados y valientes. ¿Hace cuanto hizo su última auditoría interna? ¿Cuál es la seriedad de sus procesos de inventarios?

Mantenga la confianza en sus empleados. Déjeles pasar uno que otro “pecadillo”. Y observe cómo su dinero se le escapa a través de su propia gente.


5. Abandone a sus Empleados y Personal a su Suerte
Dado que usted ha seguido leyendo hasta este punto, imagino que le gustan las emociones fuertes. Ya que usted confía ciegamente en sus empleados, suponga que ellos sabrán qué hacer en caso de que el negocio, local u oficina sea victima de la delincuencia. No se asegure, sólo suponga.

Según nosotros, el Estado hasta hace poco tenía fama de ser de los más seguros del país. Por lo tanto, pocas empresas tienen sistemas de seguridad instalados. Y por lo mismo, tampoco se han molestado en entrenar a empleados y personal para reaccionar en caso de peligro.

Y si entran a asaltar su negocio, ¿saben sus empleados cómo reaccionar? ¿Conocen la información que por ningun motivo deben dar a gente externa de su empresa? ¿Qué harán si reciben una llamada de extorsión en el negocio? ¿Tienen a la mano los números telefónicos de emergencia?

No les enseñe, asuma que su personal lo sabe todo. En caso de que se presente una situación desagradable, tendrán que utilizar su sentido común y desarrollar su propia iniciativa. Los que sobrevivan.


6. Haga a un Lado a la Policía
¿Cómo está su relación con la Policía? Para aquellos viviendo en la paranoia de la inseguridad, comienza a ser cada vez más necesario tener una relación directa con las autoridades y órganos policiales. No sólo para conocer quiénes son los que nos cuidan y cómo lo hacen, sino también para que ellos sepan que estamos pendientes de su actuación.

Pero para los valientes y arriesgados de los que hemos estado hablando, no es importante conocer cosas sencillas como: ¿Quién es el jefe policíaco de su sector?, ¿cuales son las patrullas que pasan por su negocio o por su casa?, ¿cuáles son sus números de identificación?

Tal vez para usted también sea demasiada molestia estar al tanto de los nombres y datos de contacto de sus autoridades policiacas locales. Ni se moleste en conocerlos o en saber cómo están organizados. Mejor rece porque los delincuentes nunca lo encuentren y no tenga necesidad de recurrir a la policía jamás en su vida.


7. Mantenga la Ilusión
Tal vez para los demás, esta ciudad ya no es tan segura como lo era antes. Claro que si usted tiene una gran imaginación puede mantener la ilusión de que aqui no pasa nada, esté donde esté y convencerse de que todo volverá a la normalidad tarde o temprano.

En su casa puede dejar las puertas y ventanas abiertas, luces apagadas indicando que no hay nadie en casa. Deje su dinero a la mano, nunca en una caja fuerte. Olvide las llaves pegadas a la cerradura. ¿Alarmas residenciales, empresariales? ¿Para qué?

Camine por la calle sin observar a los demás y sin cambiar sus rutinas de traslados. No instruya a sus hijos, ni se ponga de acuerdo con los vecinos para vigilarse mutuamente. ¡Qué pena! La seguridad personal es importante cuando usted le da importancia. Pero teniendo tantos problemas en mente, probablemente no sea usted de ese tipo.

Recuerde, puede usted olvidarse de la seguridad propia y de su familia. Claro que los estará arriesgando, pero nadie lo acusará de paranoico. Y vivirá en su mente por siempre en un maravilloso mundo feliz.


Por otra parte, la seguridad no es cosa de risa. Ahora hemos de adaptarnos a nuestra nueva realidad. No le pido que viva con paranoia pero sí con tranquilidad. Esta vez sí es en serio: No me haga caso, mejor cuídese.

-/Juan E Sandoval

Thursday, 07 May 2009

7 Excusas para No Pagar

Un buen deudor paga sus cuentas, lo mismo un buen jugador. Pero si a su empresa le ha ido más o menos terriblemente mal en estos días de altibajos, es probable que tenga que esconderse. De hecho, algunas de estas prácticas no son tan innovadoras, seguramente sus propios clientes le han hecho algo parecido. Pero no está de más recordarlas.


1. No conteste
La más común. Los proveedores tratan de encontrarlo y usted no aparece. Como dice la frase famosa: “El licenciado salió fueras”. Indique a sus asistentes que no le pasen recados, y luego écheles la culpa a ellos. “No me pasaron tu mensaje, te lo juro”. Salga temprano de la oficina. O, si cuenta con identificador de llamadas, revíselo siempre antes de contestar. No vaya a ser un acreedor enojado. ¿Para que enojarnos? La vida es muy corta.


2. Escóndase en la Políticas
Ya hemos platicado en esta sección de las terribles políticas. Sirven para espantar clientes, pero también para no pagar a sus acreedores. Con mucha pena, infórmele a su proveedor que no se pueden pagar las facturas en viernes. O que sólo se pagan en las instalaciones de la planta, de 11:35 a 11:38 de la noche. Es política de la empresa. “Lo que pasa es que en años no bisiestos, tardamos unos días más en depositar, es política de la empresa”.

Aquí sí, el acreedor se encontrará ante un muro impenetrable. No hay a quien acudir, todos respetan las políticas en su empresa. Y si él quiere quejarse con un superior, dígale: “Sí claro, pero sólo pueden presentar quejas los proveedores a quienes ya les hayamos pagado; es política de la empresa”.


3. Pierda la Factura
Hay quienes piensan que es mejor ser tonto y descuidado, que no pagar. Así que con la mayor tranquilidad del mundo puede usted contestar esa llamada, después de uno o dos meses y decirle a su acreedor con mucha pena: “Es que parece que tu factura está traspapelada”.

Esto envía un mensaje al proveedor. No es que usted no quiera pagar. Lo que pasa es que no sabe ser profesional. O sus oficinas están en tal desorden, que no puede encontrar ni un papel. Descuidado, tal vez. Pero eso sí, pagador hasta el final.


4. Cambie de Domicilio
Esta requiere más decisión y sólo se recomienda en situaciones muy apuradas, cuando son varios los acreedores y no queda forma de dar la cara. ¿Está en medio de una crisis financiera? Váyase con todo y muebles, por supuesto sin avisar. Algunas empresas de esas que odiamos cuando somos sus clientes, incluso llegan a cambiar sus oficinas a otras ciudades o Estados.

Sólo para situaciones desesperadas. A veces sale más cara la mudanza. Pero si tiene que hacerlo, y para que le dé más coraje a su acreedor, llámelo y dígale que ya tiene su cheque listo, pero cítelo en las antiguas instalaciones. Sí. Puede que el infierno ya tenga un lugar reservado para usted, ¡Pero al menos habrá ganado una semana más de financiamiento sin costo!


5. Culpe a sus propios Clientes
Esta excusa también se ha vuelto clásica. Nos referimos a cuando no puede pagarle a sus acreedores porque no le han pagado a usted. Muchas empresas usan esta excusa con discreción para trabajos que son subcontratados. Por lo tanto, si no le pagan a usted, no puede pagarles a los demás.

Esto provoca una cadena interminable en la cual estaremos todos financiando al cliente, con las facturas del proveedor. Claro, no es culpa nuestra, lo que pasa es que el sistema financiero y bancario no sirve en México, ¿verdad?


6. Use y Devuelva
Aquí puede dar vuelo a su imaginación pensando en todas las formas de devolver la mercancía comprada, el servicio utilizado o el producto adquirido. No tenía las especificaciones solicitadas; No llegó a tiempo (sus cheques, tampoco); Siempre no lo necesitamos. Todas estas excusas sirven mejor y duelen más si deja correr el tiempo.

Además, no es que no pueda pagar, lo que pasa es que ya decidió que no necesita lo que adquirió. Ojalá no haya contrato firmado.


7. A dar Vueltas
Otra táctica es mandarlos a dar vueltas dentro de su empresa, hasta el punto de la locura. “Es que ese asunto ya lo tienen en Tesorería”. Así que su acreedor tiene que llamar a Tesorería; ahí ya tienen instrucciones para decirle que el cheque ya “está generado”, sólo falta la firma del Ing. Lopez, y que tiene que hablar con el. El Ing. López si existe, pero su acreedor no sabe que dejó de trabajar en su empresa hace seis meses. Así que nunca lo encontrará y usted gana un poco más de tiempo. ¿Le suena conocida?


Lo terrible es que también se lo pueden hacer a usted. Yo personalmente, no tolero a los clientes morosos, pero puede que usted sea uno de ellos. No se lo recomiendo, porque tarde o temprano lo encontrarán. Lo que nunca volverá a aparecer es su reputación perdida. Mejor, pague y no me haga caso.

-/ Juan E Sandoval

Monday, 06 April 2009

7 Técnicas para Destruir una Empresa Familiar

¿No es una aberración? En algún momento, su esposa, sus cuñados, sus hijos y sobrinos dejaron de ser solamente familiares. Si ha llegado el momento cuando las celebraciones navideñas tienen a los mismos integrantes que la juntas de Consejo, es tiempo de acabar con la confusión. A continuación, siete herramientas para dejar de ver a sus parientes como socios y acabar con la empresa familiar.


1. Perder la Confianza
La confianza es básica en todas las relaciones. Es lo único que nos impide firmar contratos para todo, hasta para comprometerse a llegar a cenar. Lo que sucede es que la confianza es tan frágil, que debe de trabajarse constantemente y consume mucho tiempo. La puede derribar todo mundo: el cuñado que platica detalles confidenciales de la empresa con otras personas; el sobrino que hace un negocio y no le informa a los demás; una cuenta bancaria o un coqueteo ocultos estratégicamente por usted.

En este punto, debo decir que los deslices extramaritales afectan tanto a la familia como al negocio. Es una de las fórmulas claves para acabar con la confianza no sólo en la familia, sino también en la empresa familiar. ¿Quiere correr el riesgo?


2. Faltar al Respeto Mutuo
Si cree que los demás le deben el éxito de la empresa a usted por su inteligencia y astucia de negocios, va en buen camino para acabar con el negocio. Sentirse superior a los demás y hacérselos sentir en todo momento, no es buena idea en una gran empresa transnacional, pero mucho menos en una empresa familiar. ¿Cómo se comunican en su empresa familiar? ¿Se mantiene el respeto en el entorno de negocios, así cómo en las discusiones entre parientes?

Ahora, si está decidido a insultar a alguien, hágalo con su familia. No es malo, simplemente envía la señal: para que no la olviden: “Yo soy mejor que ustedes”. Si además acostumbran hablar mal unos de otros; o si discuten agitadamente asuntos de familia, en el trabajo frente a otros empleados, seguramente comenzarán a terminar con lo construido durante años.


3. Ser Inflexibles
En muchas ocasiones, hemos organizado a la empresa y a su estructura sólidamente para resistir los embates del entorno. Pero es tan sólida la estructura que se vuelve inflexible y no tiene la ligereza para cambiar de curso cuando cambian los intereses de los clientes, o las exigencias de los gobiernos, o las condiciones del mercado.

La flexibilidad se puede impedir al creer que unos tienen siempre la razón. “Así lo hizo tu abuelo, así lo hago yo, y así lo tendrás que hacer tú”, es la frase esencial para acabar con la iniciativa. Y es esta falta de iniciativa lo que impedirá ser flexibles y logrará que las ideas dejen de fluir. La empresa familiar se irá asfixiando poco a poco, y no habrá más consideraciones de negocios. Nunca.


4. Dejar de Innovar
Tiene que ver con el punto anterior. Uno de los principales problemas de la empresa familiar es que os participantes en la empresa se instalan en una zona de confort. Los mayores no quieren aprender sobre nuevas tecnologías. Los jóvenes sólo conocen una forma de hacer negocios porque siempre han visto lo mismo. La innovación se hace de lado.

No me refiero sólo a la innovación en materia de computadoras y comunicaciones, sino también en nuevas formas de gestión, diseño de productos. Los mayores no creen que los jóvenes puedan traer nuevas ideas de productos y negocios: “¿Qué pueden saber ellos, si este negocio lo inicié con mis propias manos?”. A su vez, los jóvenes dejan de intentar convencer a los viejos de las ventajas de la tecnología. No se da espacio para experimentar en ningún caso, y la compañía acaba por estancarse en un mismo nivel de ventas, de crecimiento y de innovación. “En esta familia (empresa), se hace lo que yo digo”.


5. Ordeñar para fines personales
Los grandes líderes familiares no saquean la caja del negocio. Pero hay otros que sí. Considerar que la empresa es una entidad únicamente dedicada a genera liquidez para las compras de la casa, es el típico ejemplo de lo que debemos hacer para terminar con la empresa. El primer paso es no dar el paso. No formalice la empresa, siga operando una empresa bajo su misma razón social, para asegurarse de que las utilidades de la empresa irán directamente a sus

Ahora, si la empresa está formalizada, de todos modos puede encontrar medidas para sangrarla en sus flujos de efectivo. Ponga a nombre de la empresa ese automóvil de lujo que tanto ha querido. Compre joyas para su esposa, quien también es socia. Pague ese viajecito para sus hijos a Europa, con el pretexto de ir a buscar inversionistas. Sea creativo, de eso se tratan los negocios. Mientras duren.


6. Confundir a la Familia con el Negocio
No sólo las cuentas bancarias están mezcladas. Los bautizos y cenas de año nuevo se convierten en discusiones de negocios. El yerno se pelea en su casa con la esposa y se desquita con los cuñados en el trabajo. El padre castiga al hijo por un problema familiar, negándole la autorización para un contrato. Y así.

¿Le suena parecido? Es el principio del fin. Aunque se arreglen los problemas en casa, el negocio habrá tenido que sufrir las consecuencias que repercutieron en la empresa. Así no solo tiene que lidiar con clientes morosos y competencia rampante, sino también con
Esto sucede porque no hay reglas claras y por escrito para sistematizar las relaciones de negocios. Puede decidirse a hacerlo. Ahora.


7. No Planear la Sucesión
Aunque más del 92% de las empresas en Aguascalientes son familiares, sólo tres de las 21 instituciones de educación superior ofrecen a sus estudiantes un curso específico que trata sobre la sucesión en empresas familiares (Tecnológico de Monterrey, Universidad Panamericana (Bonaterra) y Universidad Politécnica de Aguascalientes). Será tal vez porque no es suficientemente importante el saber a quién y en qué condiciones vamos a dejar la empresa el día que dejemos la dirección, o el día que dejemos este mundo.

Usted podría hacerse estas preguntas: “¿Cuál de mis hijos va a tomar las riendas del negocio?, ¿qué van a hacer los otros?, ¿qué opinarán los yernos?, ¿hacia donde va a crecer la empresa?, ¿cómo se va a ir profesionalizando?”. Y en función de las respuestas, podría hacer un plan de sucesión que todos convengan y todos respeten.

Pero bueno, también podría ser todo inútil: Usted ya no va a estar. Ya se las arreglarán ellos solos, no son tan tontos. ¿O si?


Las empresas familiares obligan a mantener una sana distancia y a la vez un sano acercamiento entre las relaciones de negocio y las de la familia. Si sigue estas recomendaciones es posible que su familia sobreviva, pero tal vez su empresa no. Así que si tiene una familia disfuncional o una empresa sin liquidez, hágame un favor: No me haga caso.

-/Juan E Sandoval

Wednesday, 04 March 2009

7 Consejos para Amar las Reuniones de Trabajo

La guía de los siete consejos en esta ocasión, está dedicada al valioso tiempo en las reuniones de oficina. Trabajar, trabajar y trabajar. Pero nunca hay tiempo para jugar. ¿O si? Para todos aquellos que resienten demasiadas juntas y muy poco tiempo para lo demás, esta es una guía rápida de cómo hacer más llevaderas las reuniones de trabajo. Cuando lo convoquen a una reunión próximamente, llévese esta lista.

1. Convoque a todos
Si es usted quien convoca a la reunión, invite a todos los participantes posibles. La justificación es sencilla: Pueden surgir temas que les afecten o interesen a los demás. Por ejemplo, en una reunión para reducir costos en el área de ventas, invite a los encargados de mercadotecnia y ventas, así como a sus colaboradores. También a la gente de producción, bodega, mantenimiento y recepción. No acepte un “tengo mucho trabajo” por respuesta. Dígales que su trabajo también es estar informados. Refleje en sus invitaciones a toda la jerarquía, desde el Director General, pasando por Gerentes, hasta personal que no sea de la compañía, si es necesario.

Si no es usted quien convoca, invite a otros de todos modos. Puede comentarlo con anticipación al jefe, aunque no es necesario. Ya que estén en la sala de juntas diga: “invité a Rosita del conmutador, porque tiene algo importante que compartirnos”. Nadie se atreverá a correrla, una vez que esté ahí.

Ahora la parte divertida. Asegúrese de que todos participen. Verá como todos dan su opinión. Aunque ni siquiera sepan de qué están hablando. Mueva la cabeza afirmativamente mientras simula tomar notas de las opiniones de ellos. Aunque en realidad, usted esté escribiendo la lista del supermercado. Sí, la reunión durará horas, pero todos estarán informados.


2. Sea espontáneo
Algunos expertos, como Glenn Ebersole, del Renaissance Group Inc., recomiendan preparar siempre una agenda u orden del día para las reuniones y enviarla con anticipación a los participantes. En realidad, esto es mucho trabajo y muy pocos leerán el documento antes de entrar a la reunión.

Si de todos modos tiene agenda, sáltesela sutilmente con frases como: “Esto no estaba incluido en la agenda, pero me parece importante señalar…” y comience a hablar de lo mal cuidado del césped, o del bache en el estacionamiento, aunque la reunión sea sobre planeación estratégica.

Esto le da frescura a la reunión y todos se olvidan por unos momentos del tema principal. Con suerte, usted iniciará una discusión en la que los demás darán su opinión sobre las macetas, la minifalda de la chica de recepción, el cliente alcohólico que no quiere pagar y otros temas mucho más divertidos que la planeación estratégica.


3. Informe, Hable, Opine
En muchas reuniones de trabajo no existe un moderador evidente. Asígnese usted ese papel. Su trabajo será monopolizar la palabra en la reunión y de vez en cuando dejar hablar sólo a su círculo cercano de colaboradores, al tiempo que bloquea las participaciones de sus enemigos (si cometió el error de invitarlos). Y tendrá dos grandes ventajas al hacer esto. 1. Demostrar su alta capacidad para el trabajo, ensalzando sus virtudes y resultados y 2. Evidenciar las fallas en los demás.

¿Alguien cometió el error de nombrar a un moderador en su reunión, y no es usted? No se preocupe, todavía puede hacer algo. Participe todo el tiempo. Levante la mano y comience a hablar, no espere a que le cedan la palabra. Esto no es el Congreso de la Unión, y allí tampoco se esperan. Intervenga con un comentario apropiado o no, pero intervenga. Si ya tiene el uso de la palabra, no la suelte. Tenga a la mano un par de citas notables de Homero Simpson o del Tío Gamboín. Recuerde ese chiste picosón que aprendió en la secundaria. Déles un discurso largo, extenso y motivador. Lo odiarán por no dejar hablar a los demás, pero al menos no pasará desapercibido.


4. Interrupciones
Nada mejor que una buena interrupción para romper con la monotonía. “Me disculpan, pero llegó un cliente”. Que su asistente le pase llamadas, a usted y a cualquiera en la junta. Tome tres tazas de café bien cargado, con su efecto diurético. O deje encendido su celular con algún tono gracioso para llamadas y mensajes. Utilice su creatividad, siempre hay algo urgente que los demás están dispuestos a tolerar por el bien de la compañía.

Y cuando regrese, deje que todos lo noten. Pregunté en qué se quedó la reunión y oblíguelos a que le repitan los temas tratados durante su ausencia. Opine sobre esos asuntos también.


5. Lleve su Laptop
Si existe alguna herramienta que diga “soy un trabajador eficiente”, esa es la computadora portátil. Llévela a todas las reuniones para tomar notas, verificar información sobre lo que se está diciendo, leer el pronóstico del clima para el fin de semana, o revisar documentos pertinentes.

En ciertas empresas se permite el uso de los sistemas de mensajes instantáneos. ¿No le gustaría demostrar sus capacidades “multitask” al atender una reunión y al mismo tiempo “chatear” con sus ex – colegas de la universidad? Sólo apague el sonido de su computadora y verá como la reunión fluye libre y graciosamente sin apenas notarlo. ¿Sigue aburrida la sesión? Nada que no pueda solucionar un juego rápido de Solitario.

Sólo un consejo: tenga lista una hoja de Cálculo en segundo plano con notas y muchos numeritos y entrene sus dedos para las teclas Alt+TAB en caso de que alguien pase por atrás de su asiento.


6. La Feria de las Acusaciones
Probablemente esta sea la parte más entretenida de las reuniones. Seguramente ya le ha sucedido: surge un tema “caliente”, de esos errores que pocos se han atrevido a discutir en privado. Bueno, pues en las reuniones la gente tiende a discutir frente al jefe y los demás, lo que no se han dicho cuando están solos. Misterios de la psicología humana.

Si es el moderador y no está implicado en la situación, no los interrumpa. Déjelos que sigan y sigan en el juego de la papa caliente. Observe y diviértase: Gómez le pasa a Sánchez, Sánchez revira a Gómez quien hace un pase para Flores. Éste manda la papa a su equipo y así… Ya habrá tomado al menos 25 o 30 minutos de reunión y al final usted pondrá orden (pero no solución) con una frase como: “Me parecen interesantes las opiniones, pero pasemos a otro tema”. Y vuelva a encender la llama con otro asunto delicado.


7. Conclusiones y Tareas
Ya para terminar la reunión puede darse el caso de que alguien quiera llegar a conclusiones. ”¿Bueno y en qué quedamos?”. No lo permita, porque esto arruinaría la diversión en las siguientes juntas.

Dicen que una tarea sin fecha límite ni responsable es sólo un buen deseo. Encárguele al grupo muchas actividades, pero no a un persona específicamente, ni les diga para cuándo. Esto permitirá que en la próxima reunión (que será muy pronto) pueda regañar a todos por no hacer nada y revivir el juego del punto número seis con mayor detalle y pasión. Buenos deseos y pasión, ¿no se tratan de esos los negocios?


Las juntas no tienen porqué ser aburridas y desgastantes para usted. Si sigue estas recomendaciones, llegará el momento en que las reuniones sean tan improductivas, que dejarán de convocarlo a usted y a los demás divertidos. Sólo entonces se volverán reuniones valiosas y probablemente a usted lo despedirán por haberme hecho caso. Ojalá que no lo haga.

-/Juan E Sandoval
www.skillsa.com

Saturday, 14 February 2009

7 Formas de Ganarle a sus Clientes

No sé usted, pero yo estoy hasta la... muy cansado de esa frase que dice que el Cliente Siempre Tiene la Razón. ¿Usted está ahí para servir o para servirse? Permita que los médicos, enfermeras, maestros y meseros se dediquen a servir. Si su empresa se dedica a servir, ¿de qué vivirían esas honrosas profesiones? Cuando creemos que el cliente siempre tiene la razón, nos encontramos con terribles e inesperados sucesos en la empresa.

Estamos en los negocios para ganar. Le sugiero 7 Formas infalibles para ganarles a los clientes, para hacerles sentir quién manda en realidad.

1. No escuche quejas
No le interesan. Recuerde que usted está aquí para hacer negocios. Los consultores tendemos a decir que se puede aprender mucho de las quejas. Las quejas se deben manejar en un sistema que incluye al menos tres pasos 1. Saber Escuchar; 2. Solucionar; y 3. Registrar.

Se supone que se debe escuchar con atención y amabilidad, entendiendo que el cliente está enojado, frustrado o con dudas. Se le deja hablar hasta que termine y sólo se le interrumpe para hacer preguntas que arrojen más información. No tratando de convencerlo de nada.

Luego, en un mundo ideal, se le ofrece una solución, no una explicación. Algo que en realidad resuelva el problema actual del cliente, y no algo que le permita ganar tiempo a la empresa. Y por último, registramos el incidente en un archivo consultable por todo el personal de la empresa, especialmente por la Dirección.

Esto es lo que decimos los consultores. ¿Pero quién dijo que esto era un mundo ideal? Usted y su personal no escuchan. Además, en cuanto se dan cuenta de que el cliente se está quejando, inmediatamente le explican por qué él es quien está mal o entendió mal y luego olvidan o tratan de olvidar todo el incidente. ¿Su empresa es así? ¡Perfecto! Nada mejor que el subconsciente empresarial para olvidar los malos ratos.


2. Protéjase en las Políticas
“Lo siento, es política de la empresa”. ¿Le ha tocado escuchar este argumento? Es como una fórmula mágica y casi sagrada para justificar las decisiones arbitrarias que se nos ocurran en nuestra empresa. Si bien, las Políticas deben regular únicamente el funcionamiento interno de la organización, es casi simpático querer aplicárselas a los clientes. Al menos es simpático cuando no somos los clientes.

No podemos hacer devoluciones, es política de la empresa. No podemos mandarle un técnico entre las diez de la mañana y las dos de la tarde, es política de la empresa. No podemos absorber el costo de los materiales que no habíamos presupuestado, es política de la empresa. No podemos darle esa información, es política de la empresa.

Contra este argumento nadie puede. Utilícelo a discreción, gane las discusiones.


3. Regáñelos
¿Llegaron tarde? ¿Se les rompió el producto? ¿Están de mal humor? ¿Tienen dudas sobre algún aspecto técnico? Los clientes cometen tantos errores de pensamiento, palabra, obra u omisión, que sólo Dios podría perdonarlos. No usted. Lo que usted debe hacer es señalar sus errores, hacerles ver que no utilizaron el producto como debían, y que no deben hacerle perder su tiempo.

Si tiene que subir el tono de voz, hágalo. Dice una famosa frase acuñada por un filósofo del jardín de niños: “cuando la otra parte no entiende tus argumentos, repítelos gritando”.


4. No cumpla promesas
Los clientes esperan que todo lo que les prometimos se lo cumplamos. Parece que ellos no entienden que la naturaleza impide cumplir promesas de vez en cuando.

¿Se lo ofreció para este viernes? Entrégueselo el viernes pero de la siguiente semana. Esto le proporciona a usted 7 días de plazo. Pero cobre a partir de la fecha planteada originalmente. ¿Qué mejor que financiarse con los clientes? Claro que tarde o temprano se darán cuenta, pero si es usted el único proveedor en su mercado, deberán resignarse.

Si su garantía ofrece algo tan irrazonable como devolver el dinero, dígales que primero tiene que evaluar la situación un perito, luego que tiene que revisarlo el departamento jurídico, luego el de cobranzas, y luego el Ministro del Interior de Kazakhastán. Tal vez el tramite se retrase lo suficiente, como para que al cliente se le olvide.


5. Póngalos a dar vueltas en círculo
“Pase a la Ventanilla 21, por favor”. Así es como se trabaja en su empresa. Nada mejor para reducir a los clientes difíciles que organizarles una elaborada estructura para todo: 13 pasos para ordenar el producto. 92 pasos para hacer una reclamación. 6 llamadas para encontrar a su ejecutivo de cuenta.

¿Ya está el negocio hecho porque el cliente fue a desayunar con el Director de la Empresa? Si, pero no ha llenado el formulario 5656-A/56, ni ha presentado el comprobante de solicitud 14-B que se obtiene después de presentar el formulario 5656-A/56.

Esta es una de las mejores formas de ganarles a los clientes. Porque siempre llegan cansados y confundidos a la batalla. De hecho, si somos afortunados se pierden en un mar de burocracia y nunca se presentan a la batalla.


6. Haga todo por Internet o Teléfono
A menos que su negocio sea de Servicios de Internet, trate de hacer todo a distancia. Es la manera más impersonal de tratar a los clientes. No envié cartas, envíe e-mails. Son más baratos y ahorran la molestia de tratar con un servicio de mensajería o con el correo. No aclare sus dudas, dígales que la información que solicitan la pueden encontrar en su sitio Web.

Cuando un cliente se siente atendido personalmente, se siente satisfecho. Probablemente se sienta feliz. Un cliente feliz es un cliente poderoso. ¿Eso quiere usted?

Y si ha decidido tratarlos por teléfono, asegúrese de que nunca haya nadie para contestarlo. O mejor, instale un sistema telefónico como los de los bancos: “Presione la tecla 1, ahora la tecla 2, ahora la tecla 1 otra vez y no se le ocurra marcar el signo de asterisco”. ¿Verdad que es frustrante?


7. Olvide la Cortesía
Normalmente, los clientes cuando llegan a nuestra tienda, oficinas, despacho o consultorio, esperan ser tratados de manera cortés y amable. Esto significa que quieren escuchar un “Buenas Tardes”, un “Muchas Gracias” etc.

No, señor. Nosotros estamos aquí para hacer negocios, no para hacer amigos. Bastante tienen sus empleados con recordar los precios de sus productos y todas las políticas que establecimos en el punto 2, como para ponerlos a aprender a tratar a los clientes.

Seguramente, sus empleados son de los que tutean a todo mundo. La regla básica en los negocios es que, a cualquier cliente que parezca de más de 15 se le debe hablar de “Usted” a menos que nos autorice expresamente a tutearlo. Pero sabemos que a usted le gusta romper las reglas, y que nunca ha hablado con sus empleados sobre el trato correcto con los clientes. ¡Perfecto! No lo haga, así hará sentir a sus clientes que ustedes son mejores que ellos, lo cual justifica los incrementos en precios, los círculos, y todo de lo que hablamos arriba. Usted sabe, usted tiene jerarquía. ¿O debo recordárTElo?



Si sigue fielmente estas 7 recomendaciones, usted tendrá la satisfacción de haber ganado la pelea con sus clientes, aunque seguro los perderá y se irán con la competencia. Ahora arrepiéntase por haberme hecho caso.

Sunday, 01 June 2008

7 Formas de Explotar a sus Empleados

Esas personas que entran todos los días a trabajar a nuestras oficinas y plantas, cobran sueldos y reciben prestaciones. ¿Quiénes son y qué quieren? Qué mas dá... Lo importantes es que trabajen, para eso les pagamos. ¡Y que trabajen mucho! Hay algunos líderes que no saben lo que quieren los trabajadores, lo cual está bien, mientras sepan qué es lo que ellos mismos quieren. Si usted es así, perfecto. Asegúrese de seguir los siguientes consejos de manera precisa y sin inhibiciones. A fin de cuentas: “¡Usted es el jefe!”


1. Llegue Tarde.
Poca gente piensa que es importante llegar a tiempo y ser puntual en la oficina. Pero es muy importante para los trabajadores. Usted debería tener la seguridad de contar con todos sus empleados en tiempo y a la hora de entrada. De preferencia, treinta minutos antes.

Cuando usted los contrató y ellos accedieron a firmar un contrato, quedó convenido un horario de trabajo. No existe razón alguna para permitirles tolerancia en sus horarios de entrada. Pero el lado positivo de todo esto, es que usted no tiene por qué llegar temprano. Usted es el jefe, y esta es su compañía y en ningún contrato firmado por usted se establece que debe respetar los horarios.

Claro, habrá quien le diga que es importante poner el ejemplo. Incluso, Tony Schwartz, en el número de abril de la revista Harvard Business Review declara que es importante tener un horario, cumplir y demostrar que se está tan comprometido como los empleados. Pero, ¿qué puede saber Tony Schwartz? Tal vez a usted sus trabajadores no lo van a querer, tal vez menospreciarán su valor en la empresa, tal vez le digan que es injusto y que las reglas deben ser cumplidas por todos, sobre todo si los penaliza a ellos por llegar tarde. Usted sabrá que, al menos, ya no tiene sueño.


2. Haga que se queden más tiempo.
Ahora que sus empleados están llegando a tiempo, eso no significa que puedan salir exactamente a la hora que termina la jornada laboral. ¿O es que ya no hay más trabajo que hacer? Aunque Catherine McCarthy también de la Escuela de Negocios de Harvard, diga que hay que encontrar un balance en todas las áreas de la vida, la verdad es que es poco probable que sus empleados y trabajadores tengan vida propia. Lo cierto es que les gusta el trabajo, déjelos que se queden.

Es fácil. Pídales que se reúnan a las 7:45 de la tarde para presentarle a usted una propuesta de mejora en los procesos. Y digales que le gustaría tenerla en su escritorio a las 8:30 de la mañana siguiente. u puede solicitar Un cambio de última hora en un diseño de producto para mantenerlos ocupados. O comisiónelos para representarlo a usted y a la compañía en un evento de caridad o algo así. La idea es pedirles muchas tareas pequeñas, como un favor y adicionales a su carga normal. Pero nada por escrito, pues por el bien de la empresa, usted no quiere pagarles horas extras.

Eso si. Usted váyase temprano. Tómese una copa, termine ese juego de golf. Recuerde las palabras de Catherine McCarthy: Hay que encontrar un balance en todas las áreas de SU vida.


3. No gaste un centavo en capacitación.
¿Para qué capacitarlos? ¿Encuentra usted alguna buena razón para capacitar y entrenar a sus trabajadores? Digo, además del artículo 153 de la Ley Federal del Trabajo. En el medio se dice que además de distraerlos de sus cargas de trabajo, la capacitación sólo los prepara para que se los roben los competidores.

Es cierto que la capacitación se debe considerar una inversión y no un gasto. También lo es, que un plan de carrera adecuado y el entrenamiento constante en todos los niveles de la empresa ayudan a la retención del personal y mejoran su rendimiento en el mediano plazo. Pero estas verdades seguramente no aplican en su empresa. No invierta en ellos, mejor sáqueles todo el jugo posible. Pronto, antes de que se vayan.


4. Evite todas las prestaciones.
¿Qué porcentaje de sus trabajadores están afiliados al Seguro Social? Espero que no sean todos. Seguramente usted conoce a esos empresarios que tienen a todos sus trabajadores registrados ante el IMSS. O que les aumentan días de vacaciones, por cada año que han trabajado en la empresa. Incluso, hay algunos que les ayudan con los gastos médicos y les pagan aguinaldos más grandes que lo que dice la ley.

Independientemente de estos locos, que parecen no querer hacer negocios, usted decida si cumple o no con la ley. ¿Por qué habría de pagarles un overhead costosísimo para la empresa, cuando es responsabilidad de su trabajadores mantenerse sanos? Además, muchos de ellos desconocen la ley y es probable que necesiten demasiado el trabajo. Si esto le causa algún cargo de conciencia, repita: ¿Usted les paga sus sueldos, o no? Si se van, es porque no saben valorarlo.


5. No pague comisiones.
Ese nuevo cliente que llegó a su empresa recomendado por uno de sus empleados es un nuevo activo. Pero ¿debería pagarle una comisión a su empleado, aunque no trabaje en ventas? Debe partir de la base de que un trabajador de la empresa, está para ayudar a la empresa. Si obtienen un nuevo cliente, invíteles un café. Cuando mucho.

Lo malo de pagar comisiones a un empleado, es que todos van a querer traer nuevos clientes y nuevos negocios para la empresa, esperando algo a cambio. Mejor que no traigan nada. Si usted cree que su compañía no necesita nuevos clientes, ahórrese la molestia. Y la comisión.


6. Enfréntelos unos a otros.
Nada mejor que dividirlos. Si usted tuvo un error y lo sabe, pregúnteles (muy enojado) quién es el culpable. Seguramente no dirán que fue usted y comenzarán a aventarse la culpa entre ellos. Estas maniobras de distracción, a la larga van creando la imagen de que usted nunca se equivoca y de que ellos sí pueden cometer errores.

También puede ponerlos a competir con premios pequeños y castigos desorbitados. Si en una línea logran mejorar su productividad, felícitelos y déles un abrazo. Si en la otra línea no lo consiguieron, despida a la mitad del personal. Envíe a sus favoritos a un congreso a Can-Cún. Y póngalos como ejemplo de lo que deben hacer todos los otros “pésimos” trabajadores. Claro que deberá olvidarse de un ambiente laboral sano, pero ya compensará con otras cosas. Esto provocará un resentimiento entre unos y otros, que les impedirá estar unidos.

Construya un ambiente de tensión donde todos desconfíen de todos. Y después quéjese de que no saben trabajar en equipo.


7. Bloquee la comunicación. (Sí, en todos niveles).
Sabemos que una buena comunicación en la empresa trae muchas ventajas como en otras áreas de la vida. Sin embargo, los empleados informados se vuelven retadores, y usted no quiere que reten su autoridad jamás. Claro, no serán muy sociables y creativos, pero usted está para crear, no ellos.

Comúniquese únicamente a base de instrucciones, y no les haga saber cómo van en sus evaluaciones de desempeño. Pensarán que tienen más trabajo por hacer todo el tiempo. Si le piden que la gerencia haga una retroalimentación sobre sus labores, digales que está trabajando en ello y forme un comité.

O mejor aún, confúndalos. Diga claramente que la empresa tiene una política de puertas abiertas, mientras se mete en los cúbiculos y conversaciones ajenas. Así siempre tendrán que estar trabajando y produciendo, atentos a la llegada del jefe. Pero eso si, mantenga su propia puerta cerrada. ¿Cómo se atreven a interrumpirlo?



No todas las organizaciones están destinadas a crecer y ser socialmente responsables con sus trabajadores. Espero que mis sugerencias sean reveladoras para usted y su empresa. Y por favor, por lo que más quiera, no me haga caso.

Lic. Juan Enrique Sandoval MBA
Capacitación y Estrategia
www.skillsa.com